Wednesday, September 15, 2010

TRABAJO AUTONOMO SEMANA 4

TRABAJO AUTONOMO SEMANA 4
Angel Robayo Mora
Grupo: 15
Guayos caídos
Artículo de opinión
Que el fútbol colombiano está en crisis es una realidad que el aficionado conoce desde hace mucho tiempo y que se refleja en los mediocres resultados internacionales. Sin embargo, a la baja calidad del espectáculo se ha sumado en los últimos años una severa debacle financiera, que tiene a la mitad de los clubes profesionales del país al borde de la quiebra y a los jugadores a punto de no salir a las canchas.
Esta situación va en contravía de las exorbitantes ganancias que el negocio del balompié genera en otras latitudes. Según el escalafón de la consultora Deloitte, los 20 equipos más rentables del planeta, encabezados por el Real Madrid y el Barcelona de España, produjeron el año pasado más de 4.000 millones de dólares. En contraste, los informes de las escuadras nacionales reportaron a finales del 2009 un balance de pérdidas por unos 11 millones de dólares, más de 20.000 millones de pesos. Estos abultados déficits se han traducido en el incumplimiento de las más básicas obligaciones laborales con los deportistas, como el pago de sus salarios, los aportes a la seguridad social y los parafiscales. El inicio del torneo A de la división mayor ha estado marcado por continuas y justificadas amenazas de huelga en el Once Caldas, el Pereira, el Pasto y el América, entre otros. Algunos más siguen en aprietos económicos, como el Cali, Cortuluá, Millonarios, Quindío y Real Cartagena.
No causa mayor sorpresa el lamentable estado del deporte más popular del país. Hace años que el nivel del espectáculo brindado no es atractivo y el rentado carece de figuras que lleven fanáticos a las graderías porque las venden muy rápido. Por otro lado, la mayoría de los estadios se encuentran en condiciones lamentables -a pesar de las mejoras actuales para el Mundial Sub-20 del próximo año, del cual Colombia será sede-; las boletas son costosas para el bolsillo promedio y la agresividad de las barras bravas ha ahuyentado a muchos aficionados, que prefieren seguir a sus equipos por televisión. Por ejemplo, en las siete primeras fechas del torneo pasado el promedio nacional fue de 9.592 espectadores, mientras que en el mismo período del actual la cifra bajó a 6.103.
Por este motivo, la decisión del nuevo director de Coldeportes, Jairo Clopatofsky, de "intervenir" el fútbol profesional es la más acertada. El Gobierno no sólo cuenta con las herramientas regulatorias para ordenar esta actividad, sino que ha presentado un proyecto de ley para convertir las escuadras en sociedades anónimas. Para los dirigentes de la Federación Colombiana de Fútbol, las declaraciones del funcionario pondrían al país en la mira de la Fifa y podrían desembocar en sanciones ad portas del próximo Mundial Sub-20. Sin embargo, el balompié profesional no puede continuar comportándose como una isla, donde la ley del deporte se incumple y donde los derechos de los trabajadores se congelan. El futbolista no es culpable de los ineficientes manejos administrativos de los oncenos ni de que el anticipo del patrocinio millonario de la liga ya se haya gastado. La eventual molestia de la Fifa no puede servir de tapadera del fracaso gerencial de la actual dirigencia ni de excusa para sostener un statu quo inaceptable.
Como lo afirmó Clopatofsky, Coldeportes debe asumir sus responsabilidades como ente de vigilancia y garantizar que los jugadores sean tratados con dignidad. Y si se necesita revocar los reconocimientos deportivos de varios clubes, pues bien le haría al fútbol profesional contar con menos, pero rentables y respetuosos de sus obligaciones. La iniciativa que hoy transita por el Congreso tampoco será la fórmula mágica que los salvará. El balompié nacional requiere reformas administrativas y un revolcón que le quedó grande a la mayoría de quienes hoy manejan las riendas del negocio. 

OPINION
Ya que el futbol colombiano está en capa caída creo que el mejor modo de poner fin a este momento duro para los equipos nacionales es dejar de cobrar tanto por las boletas dar un mejor pago a los jugadores e iniciar un proceso de civilización a las barras bravas.
El futbol colombiano es un deporte muy pedido pero con el aumento de violencia en los estadios creo que lo mejor es pensar en ver el partido en casita ya que es un grave riesgo pensar en una trifulca producida por una cantidad de personas faltas de educación.
Las directrices del futbol además aprovecha el buen gusto de las personas por el ánimo de el juego para estafar a la gente e incluso a sus propios jugadores esto lleva que la gente se aburra de tanto atropello y ver el juego seguro barato y mejor visto.
PREGUNTAS
1: ¿Que propósito tiene el saber comprender?
2: ¿Qué significado tiene la interacción de la Pos lectura?
3: ¿Que es el enunciado Lector?

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